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Poás, Costa Rica

DEL SUPERMERCADO A LA VERDULERÍA

January 6, 2017

Hace como un año empecé a seguir a una francesa que hizo que mi mente explotara. Una mujer y su familia (esposo y 2 hijos) que solamente botan un pequeño tarro de basura al año… ¡ENTRE TODOS!

 

Por la santísima, ¿cómo hago yo para lograr algo similar?

 

Antes de poder si quiera pensar en esa meta, tuve que pensar en todas las compras que hago y cómo estas generan basura.

 

¿YO? ¿GENERAR BASURA? ¡JAMÁS!

Pero si mi mamá recicla todo.

¿Solo recicla? ¿Y qué es “todo”?

Siga soñando, Di.

 

Ahí fue donde empecé a prestar más atención a las cosas y a la gente (al sistema). ¿Qué compramos? ¿Para qué lo compramos? La verdad que encontré es que gran parte de la gente no le pone mente a sus decisiones de compra, las cuales afectan su salud, sus finanzas y al ambiente. Entiéndase por “gente” a seres como usted y como yo, sin distinciones de género, ocupación o nivel social. Gente que COMPRA.

 

Dado que el poder de compra, es poder de voto, pensé que, si voto por comprar sin botar, ya estaría comprando la mejor opción.

 

Entonces, aproveché el hecho de que en abril de 2016 me pasé a vivir a un apartamento cerca de mi trabajo y me tocaría cocinar para mi sin demasiada ayuda de la cocina de mi madre para poner en práctica el proceso de vivir sin generar desperdicios. En mayo comencé a PONERLE MENTE.

 

Día 1: 7 de mayo. Almuercito con invitados donde la señora madre.

 

“Di, vaya y me trae unas cositas del súper”. OK. Fácil.

 

Error 1: no llevé bolsas reutilizables.

Error 2: todo en la lista de compra requería un empaque individual.

 

Imagínense un supermercado. Bello. Lleno de cajas y bolsas, y de bolsas y cajas para meter esas bolsas y esas cajas. Pues, hice lo mínimo que podía: no usar las bolsas plásticas que regalan y coloqué todo en el carrito para luego pasarlo al carro, rezando para que el postre no se regara.

 

Cantidad de empaques: 12.

La evidencia abajo. No cuento las etiquetas adicionales que cada cosa trae pegada, porque ya eso será tema para otro día.

 

Luego de este día, acepté que ir al supermercado era automáticamente comprar empaques. No sé si se han dado cuenta, pero son filas y filas de productos empacados. No te dejan mucha opción más que llevar el montón de materiales adicionales a la casa y luego ver qué haces, cómo lo reciclas, si se lava o no, si este plástico lo aceptan en el centro de acopio o no.

 

La meta es no generar basura por mis decisiones de compra y los pasos a seguir son rechazar, reducir, reutilizar, reciclar y finalmente hacer abono y solo en ese orden (según la francesa), entonces me corresponde empezar a rechazar los lugares que venden todo empaquetado. 

 

¿Qué siguió? Alejarme del súper. Ni siquiera es tan difícil.

Mis siguientes compras por productos básicos fueron en la verdulería cerca de mi casa, con obvias visitas al súper por las cosas que todavía no había encontrado dónde comprar sin tanto empaque.

 

Y allí logré lo siguiente:

Comida más fresca y menos envolturas.

Claro, solo si uno quiere, porque en la verdulería también regalan bolsas y algunos productos vienen empaquetados: el brócoli, la espinaca y los hongos, por ejemplo.

 

Un resumen a continuación:

 

Combinación de súper con verdulería. Apuesto que pueden adivinar cuáles fueron del súper y cuáles de la verdulería.

El reto fue llevar los huevos en bolsa sin quebrarlos.

 

 

¡Logré que en el súper me vendieran el jamón en mi propio recipiente!

Aunque lo envolvieron en otro plástico para colocarle la etiqueta,

el simple hecho de lograr un formato inusual fue un éxito.

 

 Uno de mis mejores días.

En ese momento pensaba “¿dónde consigo brócoli y hongos sin empaque?”

 

Creo que les interesaría saber que uno de los beneficios de esta práctica es el AHORRO.

Cuando sabes que no vas a comprar, es sencillo mantener la cordura antes de gastar en ese artículo.  Reduces tus opciones y tomas decisiones con mayor facilidad. Ahora sé qué cosas puedo comprar en la verdulería, no me expongo a compras de último momento, impulsivas e innecesarias. Y no es ningún secreto para nadie que la feria siempre sale más barata.

 

Cierro esta historia con los primeros

CONSEJOS PARA ELIMINAR LA BASURA DE COMPRAS DE COMIDA:

 

1. Me armo de bolsas de tela, mi bulto u otros formatos reutilizables para llevar la comida a casa.

2. Me alejo del supermercado si busco productos orgánicos. La feria o la verdulería son mis amigos. Menos basura y más apoyo a lo local.

3. Soy creativa:

  • ¿Será que logro que me sirvan en mis propios recipientes?

  • Si voy a comprar poco y no llevo bolsa, cargo las cosas mientras escojo lo que voy a llevar. De este modo puedo decir “SIN BOLSA, POR FAVOR”, y me llevo las cosas en la mano.

  • Chicas: en sus bolsos fijo les cabe alguito.

  • Chicos: ¿qué más les cabe en las bolsas del pantalón?

 

 

Así se despide una cliente satisfecha… por el momento.

 

El viaje apenas empieza.

 

Llevarme a mí misma al cero desperdicio y ayudarles a ustedes a hacer lo mismo es una tarea mayor que solo pasarse a la verdulería. Solo se ocupa abrir la mente.

 

 La famosa verdulería

 

 

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¡Gracias por pasar por aquí!

 

 

Di Vargas

 

 

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