© 2019 VIVIR SIN DESPERDICIOS

  • Negro del icono de YouTube
  • Negro del icono de Instagram
  • Black Facebook Icon

CONTACTO:

info@vivirsindesperdicios.com

Poás, Costa Rica

ABORDAR A LA GENTE

August 10, 2017

El otro día una amiga me preguntó cómo hago yo para abordar a la gente antes de que tomen la bolsa plástica en la caja o para detener a la cajera antes que me la recete, y me comentaba que le dan ganas de decirles montones de cosas a ver si rechazan la bolsa, algunas positivas, otras no tan positivas.

 

 

Esta es una excelente pregunta porque estamos en constante interacción con otros compradores y, de tanto en tanto, a algunas nos dan ganas de confrontarlos por el uso de las encantadoras bolsas plásticas.

 

Podemos concordar con que no es muy divertido confrontar a la gente. Es una situación de la que pueden surgir montones de actitudes, tanto de mi parte como de la otra persona, más si a mí me sorprende seguir viendo a la gente usarlas para arriba y para abajo.

 

Para mi dicha, hace unos meses llegué a la conclusión de que la lucha no es contra la gente, es contra el material. Saber eso me ayuda a dirigir el mensaje hacia el material y lo sencillo que es remplazarlo, en lugar de enfocarme en la persona y su supuesta falta de consciencia para rechazar la bolsa.

 

Este enfoque lo vengo expresando de dos maneras con las que me siento cómoda, mas no pretendo ser prescriptiva al respecto porque seguro hay mil maneras de llegarle a la gente.

 

 

 

¿QUÉ HAGO? ¿QUÉ DIGO?

 

Primero, para comunicarle al cajero que no ocupo bolsa, lo que hago es ponerle acción al asunto. Usualmente coloco los productos sobre el mostrador y de inmediato posiciono mis bolsas de tela ahí listas para cargar. Ya muchos cajeros lo toman como natural y me ayudan a empacar las cosas sin más. Eso por sí mismo envía un mensaje a quienes observan y llama la atención sin tener que pronunciar una palabra.

 

Tengo presente que solo puedo controlar mi manera de llevar las compras, con mis bolsas de tela, improvisando una bolsa con mi bufanda o me las arreglo con las manos. Ese pensamiento me empodera para que la interacción fluya, aunque no siempre me salvo de tener que decir la frasecilla “Sin bolsa, gracias. Ya me las arreglo”.

 

 

Luego, cuando me animo a prevenir que alguien tome la bolsa, tengo muy poco tiempo para causar una impresión. Ocupo hallar una hendija para acercarme y entregar el mensaje. He optado por hacer algo que cause risa, aprovechando mis habilidades para los ademanes, las muecas y los sonidos. Me gusta pensar que eso ayuda a que la gente se acuerde de la muchacha payasa del otro día y tal vez dejen de usar bolsas plásticas en próximas ocasiones.

 

Algunos ejemplos:

 

  • Antes de que tomen la bolsa, les digo “Noooooooooo…” con full efecto de sonido como cuando alguien cae al vacío en una película y hasta estiro el brazo.

  • La otra vez le señalé, con mucho movimiento de brazos y dedos índices, a un muchacho que tenía un bulto y podía llevar sus cosas ahí.

  • También tengo el comodín de “me partes el corazón con tu bolsa”, sin olvidar poner cara triste, la mano en el pecho e incluir un suspiro desinflado.

 

 

¿Funciona? Creo que logro disminuir los encontronazos y las malas caras. Y aunque recibiera algo distinto, vale más hacer notar el tema y facilitar la conversación de manera amistosa, siendo un medio para que los demás se animen a dejar la bolsa plástica.

 

Los jueces al final son quienes reciben el mensaje.

 

 

Di Vargas

Compartir en Facebook, ¡pero ya!
Please reload