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Poás, Costa Rica

NATURALMENTE EMPAQUETADO

May 17, 2018

Por ahí de 2010 me encontraba en un supermercado en las Alemanias haciendo compras semanales. Mientras me ocupaba en tomar unas manzanas de un cajón, de pronto se me acerca un señor, agarra una bolsa de 6 manzanas orgánicas, me la pone en la cara y dice “Bio Bio!” como insistiendo que debía preferir el producto orgánico ya empaquetado.

 

Aunque no le hice caso porque quería comprar sólo 4, queda en mi memoria este acto tan simple de un señor que tenía clara su posición como consumidor. “Bio Bio!” Claro, mis 4 manzanas sueltas seguro iban llenas de pesticidas y creo que el señor se fue enchompipado porque no le di pelota. 

 

Amigos foráneos, “enchompipado” significa “enojado” en la hermosa tierra tica.

 

 

 

Curiosamente en ese encuentro mi decisión se basó en cantidad, no en el contenido de químicos y menos tuvo que ver con los empaques. Actualmente el resultado sería el mismo por no querer llevar la bolsa aunque el artículo sea "Bio". 

 

Cada día enfrentamos dualidades similares en esfuerzos positivos: mercaditos verdes con productos locales, orgánicos, "biodegradables" pero todo empaquetado reciclable y no reciclable, y muy pocas empresas se preocupan por recuperarlos, para sumar muchos consumidores no los reciclan.

 

Si quisieramos comprar para ayudar por todo lado (eco + a granel + reciclar), ¿qué hacemos? ¿Qué queremos aportar como consumidores? ¿Qué preferimos?:

 

- Químico rellenable o natural emplasticado

- Productos reutilizables o materiales que supuestamente se reciclan

- Orgánico certificado o sin certificación

- Sintético "biodegradable" o reciclables de origen vegetal, etc.


 

 Imagen tomada de www.nabu.de para fines ilustrativos.



DEFINIR Y ACTUAR

 

Actualmente no hay un producto perfecto orgánico, local, sin empaque, barato y a la par de la casa. Sabiendo que no hay productos 100% alienados a nuestros deseos, lo mejor para facilitar las compras es establecer nuestros propios lineamientos base e ir tanteando con las opciones.

 

Si la meta es reducir empaques, la primera opción se dirigirá a eso: COMPRAR SIN EMPAQUE.

 

Personalmente si no hay, vuelvo a preguntarme, ¿de verdad necesito este producto?

 

Si sí, escojo alguno según lo valorizable de su empaque siguiendo un filtro de compras más o menos en el siguiente orden:

 

1- Papel o cartón,

2- vidrio,

3- lata,

4- tetrapack,

5- plástico.

 

 

Una vez identificado el material valorizable de preferencia, observo si hay productos nacionales, artesanales, más naturales u orgánicos. Incluso entre esos, prefiero el producto nacional de una marca que no conozco por encima de las marcas más famocillas.

 

Vos podés crear tu base como querás, por ejemplo: primero que sea orgánico certificado, si no entonces sin certificar, luego que sea local, si se puede que sea a granel y así sucesivamente. O que sea biodegradable, si no compostable, si no reciclable y si no no lo compras, o algo por el estilo. 

 

Asimismo, la base puede ser distinta para cada área (comida, limpiadores, artículos de oficina o productos de cuidado personal). Vos decidís. 

 

 

ENCONTRAR EL BALANCE

 

Incluso con mi base de consumo, en el último año he pasado por encrucijadas con muchos productos distintos según la disponibilidad del momento. Alterno las herramientas de rellenar, reutilizar, hacerlo yo misma o reciclar los materiales, considerando también mis ganas de experimentar:

 

- Intenté hacer mi propia pasta de dientes, probé una artesanal en recipiente de vidrio retornable, luego usé un limpiador bucal en polvo en recipiente plástico con rellenos en bolsitas plásticas.

 

- He usado shampoo rellenable, en lata y en barra sin empaque.

 

- He comprado hongos en bolsa de papel, a granel, en empaque de cartón con pelín de plástico y un antojo me llevó a comprar emplasticados un día.

 

 

Independientemente de la definición personal, procuremos darnos un estándar para la toma de decisiones, el cual nos acerque a nuestro objetivo e incluya espacio para probar, errar y mejorar con consciencia. Vivo ejemplo es que aún con la fluctuación de opciones, mi línea de acción ha colaborado a reducir significativamente mis desechos y voy logrando la meta.

 

 

Vean lo que es la vida, ahora soy yo la chica que pone el cero desperdicio en frente de la gente, la diferencia es que (ya) no me enchompipo si no me dan bola y sigo siendo fiel a mi deseo de no generar basura.

 

 

¿Y vos? ¿Cuál es tu prioridad como cliente?

 

 

Di Vargas

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